| En Misantla, la apatía de las autoridades ocasiona desorden |
| Escrito por Yajseel Álvarez | |||
| sábado, 31 de julio de 2010 | |||
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Misantla es una ciudad que vive del comercio en pequeño y del magisterio, pero a pesar de ello, el comercio establecido ha visto mermadas sus ventas por la competencia desleal que enfrenta ante los vendedores fijos y semifijos que se apoderaron de las calles desde hace ya varios años, como una forma de obtener el sustento diario ante la falta de creación de fuentes de empleo por parte de las autoridades de los 3 niveles de gobierno (Municipal, Estatal y Federal). Las tiendas de ropa, de variedades, de regalos, de juguetes, de frutas y verduras y hasta de muebles son las principales afectadas, pues en las calles es común ver puestos semifijos que comercializan estos productos y que no pagan impuestos, mientras que los comercios formales deben pagar, además de impuestos, luz, agua potable, empleados y otros servicios. Durante los meses de junio, julio, agosto y parte de septiembre prolifera la venta de frutas, gracias a que en la zona serrana de puebla existen sembradíos de pera, tuna, manzana y ciruela, principalmente, que venden en Misantla, Martínez de la Torre, Tlapacoyan y San Rafael, potenciales consumidores de estos productos, pues comparados con los adquiridos en otros estados, cuestan menos, hasta en un 60 por ciento. A Misantla llegan camionetas de 3 toneladas cargadas con las frutas, mercancía que es desplazada en carretillas por toda la ciudad, principalmente en el centro, lo que ha generado serios conflictos viales, competencia desleal a las fruterías, mala imagen urbana y la apatía de las autoridades para resolver el problema. Pablo Enrique Groskelwing y Acosta es regidor e integra las comisiónes de comercio, centrales de abasto, mercados, rastros, policía y prevención del delito, y considera que el problema del ambulantaje se debe resolver lo antes posible para evitar la competencia desleal, mejorar la vialidad, darle una mejor imagen a la ciudad, pero sobre todo reglamentar este sector. “Aunque el ambulantaje se incluye dentro de lo ilegal se puede reglamentar con la finalidad de mantener el control sobre el problema y no permitir que prolifere este tipo de comercio”, manifestó. Dentro de la comuna misanteca, Jose Maria Virués y Alarcón es el regidor encargado de la comisión de tránsito y vialidad, quien anunció que hay un proyecto en marcha, que está en etapa de estudio para resolver un problema que ninguna administración ha podido resolver y que se ha agravado año con año. “Junto con el jurídico del ayuntamiento, (Carlos Gabriel Sánchez Ortiz) estamos analizando la situación que vive Misantla en cuanto a la mala vialidad a causa de los vendedores ambulantes, (...) la idea es actuar con apego a la ley para no perjudicar a nadie, porque los vendedores, aunque son ambulantes y estén de manera indebida en la calle, también tienen derechos y nosotros como autoridades no podemos afectarlos”. El proyecto en análisis contempla ofrecer opciones a los vendedores que les permitan obtener buenos ingresos, a cambio, muy posiblemente, de desalojar las calles y otorgarlas únicamente al tránsito vehicular y peatonal. Ambos ediles consideraron como prioridad el hecho de liberar las calles del yugo ambulante, sin embargo faltan poco más de 5 meses para que la administración municipal actual finalice, y Misantla padece una severa falta de recursos económicos y la constante ausencia de la primer autoridad municipal y varios integrantes de su séquito, situaciones que colocan al cuerpo edilicio y sus proyectos en franca desventaja ante la problemática que impera en la ciudad. A pesar de esto, tanto Groskelwing y Acosta como Virués y Alarcón destacaron que en menos de dos semanas (poco antes o poco después del 15 de agosto) se deberá notar una mejoría en la proliferación del comercio informal, lo que forzosamente deberá redundar en la mejora de la imagen urbana y la conflictiva vialidad de la también llamada Ciudad de los Venados. Juan es uno de los vendedores de fruta que llegaron a Misantla y quien bajo la condición de no ser fotografiado y con el ya común “sin careo porque me rajo”, aseguró que “ahí se le da pa´l chesco al que pasa a cobrar el piso, no me piden una cantidad fija pero hay que darles algo”. Evitó describir al supuesto cobrador para no meterse en problemas. El trabajo de supervisión del comercio en esta ciudad recae en los inspectores del área, quienes tienen su escritorio en la planta alta del palacio municipal, junto a la puerta de entrada a la Secretaría, ahí frente al escritorio del director de Comercio, Gustavo Zárate. Pablo Enrique Groskelwing y Acosta, por su parte, asegura que “desde 2009, por acuerdo de cabildo no se cobra piso a los vendedores porque resulta incongruente cobrar (como autoridades) por vender de manera irregular”. Lo cierto es que es del dominio propio el rumor referente, a que en cada administración municipal no falta el funcionario, mayor o menor, que hace su agosto en cualquier temporada del año. Comentarios (0)
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