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Insurrectus

 

Miguel Ángel Gómez Polanco

Antes que todo y nada: aunque la etimología del latín que da nombre al presente panfleto pareciera un desconocido hechizo del célebre mago Harry Potter, no lo es (espero). No obstante, el supositorio que aquí se plantea, bien podría referir una truculenta creación al estilo de la escritora J.K. Rowling, o para no irnos lejos, de alguna mente maestra de la ficción mexicana; quizás como Carlos Enrique Taboada. Ya usted entenderá.
Asimismo, aclaro que la mini guía que está usted a punto de leer, tiene como único fin orientar y, de algún modo, esquematizar lo que en la práctica se traduce como un manejo de masas anticuado por el cual el gobierno federal en turno atraviesa, dando como resultado un curioso espectáculo que de nuevo hecha limón a la llaga del sospechisismo imperante en la permanente coyuntura socio-política de nuestro país.
Así pues, pongo a su consideración los siguientes escenarios y usted saque sus propias conclusiones.
Lección 1: “De las funestas coincidencias”: la periodista Adela Micha entrevistó recientemente a la otrora líder vitalicia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). La finalidad no era otra que exponerla, como “preparando el terreno”. Elba Esther Gordillo Morales se defendió como Dios le dio a entender; a esas alturas, pocos pueden contra los jijos del “Tigre”. Adela le dijo que “era la mujer más odiada de México” y, entonces, pareciera que comenzó la verdadera debacle. Es decir, "avisos" tuvo y de sobra.
Micha puso la cereza al pastel de la afronta que Televisa, mediante otros “destacados” (y ardillas) periodistas como Carlos Loret de Mola, comenzó para afianzar el repudio hacia la tercera cabeza magisterial desde la conformación de dicho sindicato.
Pocos días después, se promulga la Reforma Educativa y las declaraciones contra el insurrectus de Elba, no frenaron. Diputados federales le hicieron el feo; en el Senado, igual. Emilio Chuayffet y el gabinete federal en general, ni se diga. Su terquedad la traicionó y, en efecto, la “guerrera” no sería sirvienta de nadie, pero avizoraba un ligero cambio: tendría que cambiar su epitafio… por algún otro elemento condenatorio, pero en vida.
Lección 2: “La detención, Ágora y rebeldías”: El martes 26 de febrero alrededor de las 18 horas, una noticia impacta a la nación: Elba Esther Gordillo es detenida en el Aeropuerto de Toluca (sitio con una vibra operadora de tino fino; mismo lugar donde se suscitó la incautación de aquellos 25 millones de pesos ¿recuerda?).
Los cargos: desvío de recursos por el orden de los 2 mil 600 millones de pesos. Cifra estratosférica, insultante y, paradójicamente, creíble. Minutos más tarde, el procurador Jesús Murillo Karam, en conferencia de prensa detalla el alto interpuesto a la líder y sustenta los repetidos señalamientos contra ella, haciéndola ver como un objeto caduco, inservible, pero dejando en claro que su detención es un asunto legal, no político –aunque al ciudadano mexicano contemporáneo le haya parecido un poco de ambos-.
Los números, eran lo de menos. Tan sólo la célebre operación electoral “Ágora” implementada durante la pasada elección presidencial y con la cual el Partido Nueva Alianza centraría sus esfuerzos para conservar su registro como partido, exigió un gasto de 151 millones 277 mil 750 pesos. Vamos, para que se dé una idea de la calidad de mentada a la que me refiero: esta cantidad es poco más de 14 veces el 2 por ciento del recurso público otorgado al Panal en Veracruz -103 mil 732 pesos- correspondiente al desarrollo de liderazgos políticos de la mujer que por mandato constitucional (2008) debe cumplir todo partido político. De los gastos que se suponen personales, ni hablemos.
Lección 3: “Ingobernabilidad, IVA y Pemex”: Fríamente visto, las modificaciones estatutarias del PRI en los temas de Pemex y el IVA en alimentos y medicinas no son el asunto medular. Éstos responden a la obligación Ejecutiva y Legislativa, principalmente, de replantear cambios estructurales que permitan al país aspirar al desarrollo, por lo menos demagógicamente.
El asunto aquí, desde una óptica personal, es la problemática que da al país un aspecto muy “in”… por la ingobernabilidad que se percibe a raíz de la aparición de cerca de 36 grupos de autodefensa en Guerrero, Chihuahua, Edomex, Michoacán, Jalisco, Morelos, Oaxaca y Veracruz; así como por la inconstitucionalidad que esto representa, provocando que la inseguridad y la desconfianza acabe con el artículo 17 de la Carta Magna; sí, ése de la “defensa propia”.
Este símbolo de hartazgo que ha sido insistentemente minimizado por el comisionado de Seguridad Pública, Manuel Mondragón y Kalb, es muy probablemente lo que más preocupa a la cúpula mandamás, pues la punta del iceberg que significa se ha asomado más de la cuenta y corre el riesgo de volverse incontrolable ante una opinión pública cada día más despierta.
¿Qué coincidencias encuentra en estos tres puntos?

SUI GENERIS
Y es que para un insurrecto, insurrecto y medio… y otro, tres rayitas más. El primero, la ciudadanía, seguida del magisterio; ambos, como parte de un mismo “sistema” en el que la Federación alza la mano para dirigir, sobre todo cuando existen otros asuntos que requieren atención, pero no generalizada.
Sin embargo, parece que el quienes regresaron a gobernar, perdieron la práctica. No es lo mismo que en los años 90; en el entorno actual ya no es tan fácil disuadir, por muy buenas que sean las razones para hacerlo, pues aunque herramientas valiosas y en cierto modo libertadoras para otros países como las redes sociales, podrían considerarse ya una oportunidad perdida para el insurrecto social, al convertirse en un recurso predecible; gracias a ellas y otros medios, el ciudadano promedio ha concebido un instinto crítico más entrenado que hoy en día debiera hacer pensar mejor a los círculos de poder sobre las formas y los fondos de sus acciones. Por ejemplo: ahora ya no se creen tan fácilmente las apariciones abruptas de César del Ángel y sus 400 Pueblos, justo días antes de las manifestaciones anunciadas luego de los dictámenes apegados a la Ley que encendieron los ánimos de corrientes políticas contrarias, hoy “divorciadas” por despistadas.
Entonces, durante doce años los maestros gozaron de lugares privilegiados en la administración pública, producto de amenazadores vendavales consecuentados durante los sexenios de Fox y Calderón.
Pero el retorno del tricolor a Los Pinos ha demostrado que el totalitarismo sigue siendo parte de su genética, al más puro estilo de “¿jalas o te pandeas?”, por lo que es de saberse que su proceder establece que los liderazgos pertenecen a ellos y nadie más; algo, cabe decir, no tan malo si se tiene cuidado con las decisiones que se toman.
Por eso ahora la línea está clara en diversos gobiernos estatales; sobre todo en los que abandera el Revolucionario Institucional: hay que respaldar al magisterio en estos momentos. La naturaleza electoral y perfil corporativo de este gremio es el que interesa, no su esencia académica y de formación, con lo cual se da forma al objetivo insurrectus pero de la clase política que se empeña en acrecentar el poder sectorial y fáctico, pero en un marco absolutista. ¿Ya olvidamos a Joaquín Hernández Galicia “La Quina”?
Debido a lo anterior concluimos que: simulación, treta o “estate quieta”, importa poco pues ya llegará otro líder facineroso como ha sucedido desde 1944. Otro Jesús Robles, Carlos Jonguitud o una Gordillo corregida y aumentada que dé continuidad al acuerdo perpetuo con el cual funciona la denigrada y clientelar educación de México.
Ni para decirle a doña Elba “te lo dije” y menos para festejar su detención.

 

  • Escrito por Miguel Ángel Gómez Polanco

La prueba soflama

 

“Debajo de esta máscara hay más que carne; hay ideas y las ideas son a prueba de balas” -V

Aunque el pasado primero de diciembre comenzó oficialmente una nueva etapa en el país, con el regreso de la fuerza hegemónica que por más de 70 años se estableció al frente del Poder Ejecutivo en México; el verdadero inicio de este ciclo de alternancia, más no de transición, será en el 2013, pues otra vez se da la invaluable oportunidad para hacer valer la democracia en la que se fundan los mecanismos electorales de la Nación a través de las elecciones locales que se celebrarán a mediados de año.
Y es que, no obstante que existen grupos que han hecho de la insuficiencia democrática una bandera para denostar el sistema en el que se rige nuestro país, la realidad es que México goza de uno de las estructuras electorales más desarrolladas del mundo, por encima de países más avanzados basados en sistemas mixtos, presidenciales o parlamentarios, aunque esto, desde luego, no garantiza la correcta aplicación de las leyes en pos de la propia democracia, pues el problema principal no radica en la jurisdicción electoral, sino en la sociedad e instituciones que hacen uso de ella.
Por ello, la participación ciudadana es determinante para alcanzar un nivel de aceptación y cultura democrática con la que el país podría por fin avanzar en este rubro, dejando de ser entre el 60 y el 65 por ciento de nosotros quienes elijan al nuevo presidente y de los cuales, con el ajuste poblacional correspondiente, termine siendo aproximadamente un 24 por ciento de 112.3 millones de mexicanos quienes decidan el triunfo, provocando efectos revolucionarios, insurgentes y esbozos de disidencia en un país cada vez más despierto, pero con la somnolencia propia de no tener certezas para pasar a la acción y dejar su inconformidad en las redes sociales o una poco ortodoxa toma de espacios públicos.
De ahí que resulte indispensable dar otro sentido a las expresiones como el “1D” o “#TodosSomosPresos” y otras que centralizan el interés y polarizan la opinión pública, pues no se trata de apresar políticamente las conciencias, sino de que éstas crean en el papel de la ciudadanía y se ejerza dentro de los ordenamientos jurídicos que le den el poder que posee de manera innata, como parte electiva del otro poder que la gobierna.
En este contexto, es vital que se haga caso omiso a las mociones que pretenden infundir mayor inestabilidad, algunas tan inverosímiles como la participación misma de gente destacada en ellas.
Caso ejemplar de lo anterior es la que recientemente apoyó el Premio Nobel de la Paz 1985, Alfredo Jalife- Rahme, quien a través del portal virtual de ciberactivismo “Causes.com” promueve una campaña en la que pide la desaparición del Instituto Federal Electoral, donde hasta el momento de cerrar el texto presente, ya había 14,262 firmas de apoyo a una iniciativa ciudadana que evidencia un claro desconocimiento del por qué de un órgano autónomo regido por leyes que le han otorgado el blindaje necesario para apostar por la democracia ideal que, si bien es cierto, no se ha conseguido, tampoco se debe precisamente a su “inutilidad”, sino al entorno que lo envuelve, en el que se encuentra precisamente un grave problema de percepción y el aprovechamiento de ello, por parte de las instituciones políticas.
Pero usted dirá ¿por qué es inviable esto? Y ciertamente es sencillo de responder, con tantito investigarle: el sistema electoral ha pasado por 23 reformas desde la promulgación constitucional del Congreso Constituyente en 1917. Durante este tiempo, siete leyes han regido el tema, en las cuales los intereses que, sobre todo a partir de 1946, el PRI se encargó de adecuar a modo con el apoyo de una débil “oposición” panista y la contra de pequeños grupos de la hoy inexistente izquierda; con la finalidad de establecerse en el poder y que, como menciona Jesús Cantú en su ensayo “El sinuoso andar de la democracia mexicana”, gracias a “errores de cálculo”, perdieron en la década de los noventa, para dar lugar al primer intento de transición en la historia democrática de México, con el triunfo de Vicente Fox en el 2000.
Asimismo, el nacimiento del IFE como instancia reguladora de la elección, pero sin capacidad de emitir fallos que son exclusivos del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación; acabaron con la simulación que la Secretaría de Gobernación y las representaciones de los Poderes emprendían para legitimar comicios amañados que en la actualidad ya son más complicados y con una significación muy diferente.
Luego entonces ¿qué es más conveniente? ¿Desaparecer el IFE y, entonces sí, dotar de “regresión” al país con sistemas manipulables que dificulten aún más el alcance de la democracia o pugnar porque los partidos políticos reformen sus estatutos con enfoques sancionables para que no sea necesario seguir imponiendo “candados” al sistema electoral, por aquello de los “adelantados” y la mala utilización de recursos públicos de todo tipo, con el objetivo de perpetuarse en el poder?


SUI GENERIS
El primer paso para que regresemos a las mismas, ya está dado. Al parecer, la crisis del PAN obligará a la institución no a reformarse, sino a convertirse una vez más en la sombra de un priismo que los mexicanos hacemos votos porque de verdad haya desaparecido, dando lugar a uno propositivo y que ejerza la aparente vacilada que hasta el momento representa el neoliberalismo.
Así también, la ambigüedad de la otrora izquierda mexicana que va más por el alboroto valiéndose de la euforia juvenil, ha fomentado la banalidad en sus acciones, poniendo en peligro la comprensión de los derechos político-electorales que aún reformados, siguen siendo auto-saboteados en lugar de utilizarlos a favor del bien común.
El turno es para las y los ciudadanos, quienes deben dejar de sentirse “presos” y comenzar por utilizar términos como “#TodosSomosLibres” para vivir una nueva era en el país.
Aquí sí es válido desaparecer algo: el pesimismo y la paranoia conspiratorio-represiva, para que en lugar de limitar, nos hagamos del conocimiento y la práctica que corresponden al momento que vive México, pasando de tomar cada elección como una “prueba soflama” y verla ya como una “prueba de fuego” real que despierte el goce de los derechos que, aunque no lo creamos, poseemos constitucionalmente.
¿O usted qué opina, amable lector?

 

  • Escrito por Miguel Ángel Gómez Polanco

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